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Adrian Fontana | Crea tu insignia
Nota realizada el día 2 de Febrero de 2010

Luego de algunos años de bajo rendimiento en cuanto a la pesca de dorados San Pedro resurgió como el ave Fénix entre las cenizas.
Debido a la importante crecida del rio Paraná la vida regreso a las aguas sanpedrinas, y con ella, uno de los trofeos de agua dulce mas calificados de nuestro pais, de hecho: ¡nuestro "pez nacional"!.

Tube la suerte de pescar durante las crecientes del año 1998, cuando San Pedro se habia puesto muy de moda entre los mosqueros de Buenos Aires. Lamentablemente la codicia desmedida de unos pocos, condimentada con un poco de delincuencia, bastante ignorancia e imbecilidad, limpiaron literalmente de peces estas prolificas aguas a costa de mallón, espinel, y toda una estructura evidente para muchos, pero invisible para los que cobran por ver...

Luego de la merma de dorados por los motivos antedichos, San Pedro se limito a ser un codiciado destino para la pesca de tarariras fluviales, sus desbordes y lagunas interiores infestadas de excelentes Hoplias Malabaricus, hicieron y siguen haciendo las delicias de los pescadores con artificiales. De vez en cuando los insensatos de siempre le pegan "una paliza" y lo dejan de cama por un tiempo (lease lo depredan y lo hacen pelota), pero por suerte, el noble Paraná es inmeso y tiene la capacidad de regenerarse cuando es beneficiado por crecidas considerables.

Hoy por hoy San Pedro ofrece una pesca de excelencia para la pesca con mosca, distante apenas 145 km de la Capital Federal por una prolija autopista, ofrece una infraestructura y servicios a la altura de pescadores exigentes, y representa una alternativa decididamente picante para pescas de uno o dos días, inclusive (como en el caso de este relevamiento), para escapadas exprés de tan solo una tarde.

En esta ocasión, convocado por un entrañable amigo de la infancia, guía local y mosquero avezado, decidimos hacer un relevamiento para mostrar una realidad que a más de un deportista de la pesca, con seguridad lo llenara de entusiasmo.



Pesca del día

Con un pronóstico reservado, calor literalmente aplastante y en vísperas de tormenta, zarpamos desde el Motonáutico de San Pedro en la “X – Point”, una lancha de 5.20mt especialmente armada para la pesca con mosca. Equipada con un motor Yamaha 40hp de cuatro tiempos, ámplia plataforma de lanzamiento en proa y motor eléctrico con comandado a distancia por pedalera, resulta ideal para pescar cómodos y de manera efectiva.

Tras navegar apenas quince minutos llegamos al primer punto de prospección, en estos momentos, la alta cota del rio exige amplios conocimientos de la zona, por lo menos si queremos pescar en abundancia y con portes considerables. Aunque si solo deseamos jugar con “pirulines”, prácticamente cualquier sector del Rio Paraná ofrece buenas posibilidades, inclusive de costa.



El primer punto de pruebas se presento altamente exigente, no apto para principiantes por la altísima velocidad del agua y los abundantes obstáculos en la zona de lanzamiento. Para los avanzados, este sector representa un desafío lleno de alternativas geniales para explotar sus habilidades. Múltiples corrientes encontradas y chorros de agua que reptan entre inmensos arboles y ramas que afloran de la superficie, exigen lanzamientos ultra precisos mientras el guía orienta la lancha con el silencioso motor eléctrico. Destaco en este aspecto la “muñeca” de Sergio, ya que su experiencia me posiciono en los mejores ángulos logrando pasadas extremadamente eficientes, inclusive maniobrando con seguridad al pasar algún buque de gran porte de esos que generan marejada de temibles proporciones.
En este sector logre algunos tímidos piques, casi con seguridad de ejemplares menores los que en su mayoría tiraban el tarascón "cortito" a la cola de los setreamers imposibilitando concretar. Luego de un cuarto de hora decidimos cambiar de zona.



Tras navegar algunos minutos nos posicionamos sobre una costa de vegetación rala que desaguaba algunos chorros de agua negra muy promisorios, aquí los peces reaccionaron de otra manera, con piques más francos que permitieron las primeras buenas capturas de la tarde con peleas límpias en aguas líbres de molestos obstáculos.
Luego de tres o cuatro piques y un hermoso dorado de unos dos kilos cambiamos otra vez de lugar. Apenas diez minutos de navegación nos depositaron en una costa parecida, pero con tupidos carrizales y un remanso que ya a lo lejos denotaba intensa actividad. De a ratos, los dorados abandonaban sus apostaderos y salían a cazar en escuadra, persiguiendo a las mojarras y generando un show de saltos, explosiones acuáticas y centenas de forrajeros volando por doquier.



Dadas las inmejorables condiciones, decidimos quemar el resto de la tarde allí. Nos alternamos con el mando del motor eléctrico para poder divertirnos los dos, una experiencia que me traslado 25 o 30 años atrás, cuando ambos éramos niños y hacíamos nuestras primeras armas en spinning (somos amigos desde hace mas de 30 años). El mejor dorado de la tarde lo saco Sergio estrenando una flamante caña Sage Xi3, algo lógico ya que pesca prácticamente día por medio durante todo el año y conoce las mañas del río a la perfección.

No pesamos las capturas, pero las fotos ilustran los buenos portes que se pueden cobrar en la zona, nada que envidiar al Paraná medio y con la ventaja de estar a tan solo una hora y media de Capital Federal. ¡Entre los dos logramos una decena de buenos dorados en apenas cuatro horas de pesca!



Un poco de técnica

Literalmente se pesca sobre la isla inundada, lo que exige tiros precisos entre los árboles, pasadas milimétricas por debajo de los sauces y la capacidad de graficar mentalmente la posición de la barranca sumergida para anticipar los piques, los que si bien se dan en abundancia, son sutiles pues los dorados están tremendamente gordos debido a la híper población de forrajeros. Esta característica demanda algunas particularidades que creo conveniente comentar:
La primera radica en presentar la mosca muy muy cerca de los peces, ya que solo se movilizan fuera de sus apostaderos de a ratos atacando con violencia a los abundantes cardúmenes de mojarra.
La segunda es que reaccionan muy bien al ruido, por lo que se recomiendan moscas lastradas y con perfiles que generen turbulencia, esto, al solo efecto de lograr presentaciones sonoras y no por una cuestión de profundidad de acción, ya que toman bajo el pelo de agua o en el peor de los casos, a no más de 30cm de profundidad.
Y la tercera, es que las recuperaciones deben ser muy lentas, continuas y con la línea ligeramente “dragueada” por la corriente. No reaccionan positivamente si stripeamos con velocidad considerable.



Haciendo las cosas bien se pueden lograr una docena de piques por caña “en una tarde” y de cinco a ocho hermosos dorados efectivizados sobre la embarcación, inmejorable!
Como dije anteriormente, lo dorados están muy gordos y sanos, parecen lechoncitos de bronce, y sabiendo donde actuar se logran portes que alcanzan los 4 kilogramos de peso (la sorpresa siempre esta latente...).
El promedio del “buen pescado” está entre 1.5kg y los 3kg reales, portes nada despreciables, que a más de uno lo hará recapacitar ante un eventual programa de pesca en el Norte del país.



Los equipos adecuados van de un #6 a un #8, se utilizan exclusivamente líneas flotantes con buen poder de volteo, y leaderes sencillos de 7’ a 8’ de largo rematados con tippet preferentemente fluorocarbonado del 0.35 o 0.40mm.
En cuanto a las moscas, funcionan patrones como la Andino Deciver, Divers de pelo de ciervo y Bunnys con cabeza Muddler, las mismas se conectan a un shock wire de 20lb y unos 20cm de longitud.
Los colores más rendidores responden a las condiciones de luminosidad, pero los clásicos negro / chartreause, negro / naranja y todo negro andan de maravillas.



Si se decide a ir, lleve al menos 20 moscas ya que literalmente las desintegran, no duran más de una o dos capturas así gasten un pomo de cianocrilato en el atado. El número ideal para los anzuelos es un #2/0 o #3/0, preferiblemente de alta calidad y punta híper afilada (Owner, Gamakatsu, Dahichi o similares).



Las distancias de navegación fluctúan entre los 15 minutos y los 45 minutos, dependiendo la cancha según la dirección e intensidad del viento que modifica la calidad y velocidad del agua.
Sergio es un gran conocedor de la zona, uno de los mosqueros locales con más experiencia en este tipo de pesca, muy recomendable.



Si desea saber más o contratar los servicios mencionados, por favor llene la PLANILLA DE CONTACTO y lo asesoraremos a la brevedad.

Cabe aclarar que el servicio es exclusivo para pesca con mosca.


¡Pesquen con alegría!

Adrian Tito Fontana

 
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