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Spinnerbaits: Versatilidad ilimitada
Llegado el otoño entramos en un período de transición en el cual, si bien las tarariras se aletargan bastante, todavía pueden ser capturadas con las técnicas adecuadas. Durante estos días de clima inestable, que a veces nos obliga a transpirar como en el peor verano pero a la vez a acarrear un sweater previendo una noche helada, las tarariras se ubican en franjas específicas del agua, en donde esta se mantiene a mayor temperatura por estar al reparo del viento o por presencia de materia orgánica en descomposición. Esto es muy evidente a través de los waders.
Una vez caracterizados estos lugares comienza la prospección. 100% garantizado que si hay tarariras, se encuentran pegadas al fondo. Por lo tanto, el señuelo debe ir lo mas cerca posible de el. Tocarlo es mejor todavía, porque aumentan las posibilidades de ´fregárselo por la ñata´ o mejor aún de pegarle en la cabeza o rozarla con las polleras, lo que garantiza un ataque furioso.
Si bien los pocos spinnerbaits que pululan por el mercado se pueden utilizar, existen infinitas posibilidades de modificarlos para aumentar su efectividad en función del ambiente en el cual se utilizan. Para empezar, la/s cucharas que portan pueden ser modificadas o sustituidas para lograr diferentes efectos a diferentes profundidades y transparencia del agua. Caractericemos los ámbitos en los que se pueden utilizar y las posibles modificaciones en cada uno.
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Tosqueras y cavas
Estos ambientes cristalinos y de profundidad importante suelen estar poblados por tarariras enormes, pero resultan difíciles de pescar por su falta de estructura. Al no ser posible vadear, contar con un kayak resulta invaluable. Tanto se actúe desde la costa o hacia ella, el spinnerbait ideal para estas circunstancias debe estar dotado de una cabeza pesada y una cuchara sola de formato willowleaf. Como genera menor resistencia por su sección mas ahusada, el spinnerbait copia mejor los abruptos veriles. Es una excelente idea aumentar el volumen del cuerpo adosando un tráiler suave y largo que ondule aún a velocidades bajas. Esto genera atracción extra. Evitar los colores apagados, en estos ambientes, el menor reflejo o contraste puede hacer la diferencia. Blanco, blanco/chartreuse (verde flúo), blanco perlado/naranja flúo, etc. son todas combinaciones de probada eficacia en aguas negras y profundas. |
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Lagunas de vertiente.
Típicas del corredor de la ruta 5, tienen sus exponentes típicos en Bragado y aledaños.
Estos ambientes cristalinos de poca profundidad y profusión de estructura como juncos y gambarrusa presentan otro tipo de dificultad. Las tarariras se ubican en los borde o directamente dentro de los bosques de gambarrusa. Aquí se presentan varias problemáticas distintas con diferentes soluciones. Si se decide buscarlas dentro de la gambarrusa se puede recurrir a otras técnicas como spinners trailereados montados weedless o con buzzbaits de flotabilidad negativa como el Agitator, pero esto lo trataremos en otra entrega. Con spinnerbaits se puede intentar dos cosas: pescar los márgenes y/o claros entre las plantas o directamente por arriba de ellas, entre los ápices y la superficie. Para lo primero, nada mejor que disponer de un spinnerbait doble Colorado (2 cucharas Colorado Nº 3 o 4). Esta verdadera batucada subacuática es capaz de desplazarse muy lentamente y a la vez producir un escándalo de reflejos y vibraciones que atraerán a los peces que se encuentren acechando en las zonas marginales a perseguirlo y atacarlo. Conviene usarlo con un solo anzuelo y cerrarle un poco los alambres para evitar que se trabe en la vegetación.
Si nos encontramos pescando en un día ideal, cálido, sin viento y en pre-tormenta, se puede intentar pescar directamente arriba de la gambarrusa. Para esto nada mejor que disponer de un spinnerbait de cabeza liviana (o alivianada) con una cuchara Deep Cup (una especie de Colorado modificada) grande, Nº 5 o 6. El cuerpo conviene trailearlo con un soft bait voluminoso y oscuro para que contraste con el fondo. Lo mejor que vi para esto son las ranas con patas de paleta, que le añaden no solo volumen y resistencia hidrodinámica, sino también movimiento y vibraciones extra. Este engaño es capaz de desplazarse ridículamente despacio y a muy poca profundidad, justo entre las plantas y la superficie. Con un anzuelo en tándem se contabilizan la mayoría de los piques si se utiliza un equipo acorde y se espera un poco para clavar.
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Arroyos, acequias y brazos tributa-rios de cursos mayores
Estos ambientes turbios, de fondo barroso y plagados de troncos, ramas y demás “trampas” de señuelos son concebidos para el spinnerbaiting. Si se utiliza uno adecuado, se minimizan enormemente las posibilidades de enganche y se facilita pescar entre medio de estructura densa. Si se dispone de uno híbrido, con una cuchara Colorado y una Willowleaf, con cabeza pesada, se garantiza que esta trabaje siempre para abajo, impactando primero contra los obstáculos y desviando el artificial de un enganche seguro.
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Generalidades
El tema de colores y terminación de las cucharas es amplio y complejo. Generalizando: en ambientes de agua extremadamente transparente y poca profundidad, una cuchara muy reflectiva es contraproducente.
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En cambio una pintada de color flúo mate no deja de ser visible pero es menos intimidatoria. Si se pescan lugares turbios, hay que tratar de que la cuchara refleje toda la luz disponible en el ambiente, por lo que las terminadas en cromado o cobreado se llevan las palmas. Mejor aún si son martilladas.
La cuchara terminal debe girar al menor esfuerzo, esto se logra exclusivamente con emerillones a rulemán. Descarte cualquier otro tipo de conexión, ya que disminuye la efectividad notoriamente.
Usar un multifilamento premium construido de Spectra (flota y se estira menos que el Dyneema) ayuda a detectar mejor los piques y a mantener una conexión mas directa con el artificial. Como bonus, resiste mejor la abrasión y es mas resistente al mismo diámetro, que su competencia.
Pesque tarariras fuera de temporada. Verá que es mas que posible y que además resulta mas reconfortante por la dificultad extra.
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Twitching
El twitching nació como una técnica finesse para capturar bass en aguas frías. Contemplando la enorme diferencia que existe entre los ámbitos donde se captura esta especie y los dominios de la tararira, es obvio que la aplicación de la técnica demanda adaptación. Mas bien se podría decir que debe mutar, debido a que lo único que queda de la técnica original es el movimiento característico que se le imparte al artificial: golpecitos muy suaves y cortos.
Mas allá de las diferencias, es muy posible sintetizar y utilizar los rasgos productivos que esta técnica puede ofrecer al pescador serio de tarariras. Máxime si se le añaden un poco de experimentación y creatividad.
Señuelos de twitching y lugares de aplicación.
Dejando de lado el paralítico Twitching Rap, hay un montón de ofrecimientos jugosos que el pescador puede poner a disposición de tarariras remolonas.
Generalizando, conforme las tarariras deprimen su tasa metabólica, se guarecen en cuanta estructura poble su ambiente. Ya no deambulan por aguas marginales buscando puntos de acecho y redefiniendo su territorio. Mas bien se agrupan en lo que parecen nidos; lugares que reúnen ciertas características que les gustan, como ser profundidad, dureza del fondo, etc.
Aunque mayoritariamente se mantienen estáticas y en estado de respiración basal, las tarariras son oportunistas que no desechan un bocado fácil, siquiera durante la mas cruda de las heladas invernales. Si se logra colocar suavemente y con precisión, un engaño de acción vívida y realista, el ataque está asegurado aun en las situaciones más adversas.
Lo primero a tener en cuenta, entonces, es la profundidad a la que debe trabajar el engaño. Acá es cuando los engaños flotantes ceden su lugar a otros de flotabilidad neutra (suspending) o negativa (sinking), que gracias a su densidad permiten acercarse al lecho y por consiguiente a los peces. Es muy conveniente, en lo posible, buscar lugares de aguas cristalinas para poder mantener un control visual del artificial y evitar molestos trabazones y enganches. Es muy posible encontrar lugares así en los arroyos que comunican los lagunones y canteras entre el segundo puente Zárate-Brazo largo y Ceibas, o en la zona de Ibicuí.
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También existen lagunas con estas características en el corredor de la ruta 5.
A lo largo de varias temporadas pude observar que estos supuestos “dormideros” comparten características similares. Aguas de cauces permanentes que posean camalotes y lentejilla tapizando los primeros metros de costa, fondo de barro blando y limoso, y profundidades que no superen los 50 cm. Mejor aún si el ámbito posee un declive constante y poco pronunciado (ausencia de barrancas). También los he visto en canteras o acequias, donde existen condiciones similares pero que se extienden por un par de metros donde existe un veril pronunciado y aguas quietas pero de gran profundidad.
Una vez detectado un lugar prometedor, el próximo paso es elegir el señuelo de twitching que mas se adapte a poder prospectarlo. |

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El shad de silicona Tsunami Cork es un señuelo extremadamente versátil. Cruza con swimbait, tiene la parte caudal articulada para otorgarle mas vida. Además posee una tasa de hundimiento muy lenta, lo que lo casi lo transforma en un suspending. Su núcleo de corcho lastrado lo torna muchos menos proclive a las dentelladas que otros modelos que pululan por el mercado; de hecho puede durar varias pescadas si se le repasan las heridas con cianocrilato (La Gotita) después de cada pesca. Desde el agua, lanzando paralelo a la costa y lo mas cerca que se pueda de la línea de vegetación, se lo deja hundir a centímetros del fondo. Aplicándole tirones muy cortos con la punta de la caña a la cadencia adecuada produce que adquiera una natación a base de cabezazos que recuerdan a un zara spook en superficie (similar al X-Rap SubWalk). Esta técnica de “caminar” un señuelo sumergido resulta particularmente efectiva con las primeras bajas de la temperatura, donde las tarariras todavía no comenzaron un letargo total, pero ya se hace notoria la falta de actividad.
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Ante la tomada, la mayoría de las veces la tararira comenzará una violenta corrida paralela a la costa hasta encontrar un lugar propicio cubierto de estructura (como un claro entre la lentejilla). Al utilizar señuelos de silicona, se puede esperar a que el pez adquiera una dirección de nado contraria a la del pescador para asegurarse que la potencia de la clavada no arrebate el señuelo (con la consiguiente pérdida del pique y desgarro del engaño), sino que dirija los anzuelos hacia los costados de la boca (comisura). Esto es posible debido a que la tararira no identifica rápidamente al señuelo como tal, cosa que si sucede con señuelos de plástico duro.
Si no es posible mantener contacto visual con el señuelo, hay que estar muy atento al punto en el cual la línea ingresa al agua.
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Con el pique, esta produce una vibración que antecede a la llevada. Detectarla permite liberar de tensión el aparejo para facilitar la técnica de clavada arriba citada.
El factor sonido también es muy importante durante estos períodos de transición. Si se dota al shad de una cámara con rattling, las posibilidades de que sea detectado y atacado incrementan notoriamente. Lo que parece ser determinante es que la frecuencia de este sonido sea aguda, y de baja intensidad: parece ser que rattlings fuertes y graves tienden mas a asustar a una tararira remolona que a incitarla a atacar. La teoría tiene sentido si se toma en consideración el hecho que no se encuentra en actitud defensiva y territorial, y solo atacara a una posible presa que se encuentre al alcance de una sola acometida.
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